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Cronica desde Maputo

por Ander Mayora Última modificación 29/04/2013 16:34 Ander Mayora, copyleft, citar la fuente.
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Ander Mayora relata en este breve texto lo que encontró en Mozambique cuando viajó alli a trabajar en una ONG.

 

Manhiça 1/3/02

Saludos para todos:

Bueno, bueno, bueno... la verdad es que no sé por donde empezar. Todo esto es muy, muy distinto. No es que sea el tercer mundo, ni el cuarto, ni el quinto, sino que es otro puto mundo. Nada que ver con la idea que tenemos de un país.

Una de las cosas más chocantes es que te montas en el avión en Barcelona y después de varias horas te bajas del avión y ¡zas! todos negros. Aquí llevas el carnet de identidad y el número de cuenta corriente en la cara. No paran de abordarte para que les compres cualquier cosa de las que venden: desde cacahuetes silvestres, castañas, cestos, capazos, CDs, estatuillas de madera, pescado, marionetas, cuadros, latas usadas, sofás, espejos, .... hasta, como no, su propio cuerpo. Todo esto pasa sobretodo en la capital, Maputo. Además, todo lo que ves en ella es heavy. En el centro, que se supone que tiene que estar cuidado, ordenado, etc., está todo roto. Las aceras y el asfalto están llenos de agujeros y la mayoría de las casas construidas son viejas y están medio jodidas. Por supuesto hay el típico barrio residencial, donde viven el ministro tal, el vicepresidente cual, el embajador de España, el secretario de no sé qué. Lo mas fuerte es que el 75% de la población total del país (16 millones de personas en una superficie el doble de grande de la de España) viven en la pobreza absoluta.

 

Por ejemplo, en las afueras de Maputo hay uno de estos vertederos gigantes, al que todos los días van los camiones de la basura, echan toneladas de mierda y les prenden fuego. Pues bien la gente vive, se alimenta y duerme; en ese vertedero. Ves a la gente hurgando y sacando cosas de entre los montones de basura. También ves críos bañándose en las alcantarillas y sacando agua para beberla en casa (lo de “casa” es una forma de hablar, en realidad no es mas que un cuadrado de tierra, algunas paredes de paja y ladrillos y un agujero en el suelo para hacer fuego). Después los niños se mueren de poliomielitis, tifus o meningitis.

La mayoría de la capital es así: chabolas y más chabolas, todos más pobres que un zapato, viviendo día a día, preocupándose por conseguir el papeo en cada momento.

 

Pero en realidad yo vivo a 80 Km. de Maputo en un pueblecito llamado Manhiça. Aquí también está todo roto, o sea, está roto lo poco que hay construido, que es el centro. Lo demás también son chabolas y chabolas, lo que pasa es que la gente tiene mas posibilidades de buscarse el papeo porque estamos lo que se dice en la selva.

El centro esta atravesado por la única carretera del país que va de sur a norte. Vas por la carretera y no ves mas que sabana, árboles y selva.

Ahora estoy trabajando en un centro de investigación y salud que lleva a cabo proyectos de lucha contra la malaria (una autentica plaga que causa 3 millones de muertes al año en todo el planeta) y la tuberculosis. Estoy en la administración con despacho y todo, aunque en realidad estamos dos personas.

Enfrente hay un auspicio que funciona como un hospital y en el que hay mas de 350 personas, la mayoría críos cuando en realidad solo tiene sitio para unos 100.

 

Cambiando de tema la gente es muy maja y enseguida entablas conversación con ellos o se ponen a bailar una canción delante de ti para que les sigas el rollo.

Además del portugués se hablan un montón de lenguas nativas, como el sangana, el vonga o el manía.

Aquí hay bichos por un tubo. Desde los típicos abejorros que parecen casi pájaros pequeños, hasta lagartos, pasando por ranas, murciélagos, caracoles gigantes, salamandras y todo tipo de aves. Todos cinco veces más grandes que ahí, en Europa, y cinco veces más numerosos; también hay serpientes.

A los blancos nos llaman “mulungus” y son bastante racistas, pero racistas en sentido contrario, o sea que creen que los blancos son los putos amos, que son los jefes del cotarro porque tienen un montón de pasta, etc... etc... Incluso te llaman patrón, para que os hagáis una idea.

 

Aunque, desde que estoy aquí ha llovido pocas veces, cuando llueve parece que se cae el cielo. No para de tronar y varias veces nos hemos quedado aislados.

Los empleados con los que trabajo y que son de aquí tienen varias mujeres cada, son polígamos y están casados con 3, 4, o 5 mujeres. Además tienen a saco de hijos. ¡Había uno que tenía veinte!. Se supone que aquí un buen marido es uno que es capaz de mantener a todas las mujeres con las que se casa y que además escolariza a los hijos.

Os cuento las cosas tal y como se me vienen a la cabeza. Podría contaros un montón de cosas más pero las dejo para una próxima carta. Besos para todos.

P.D.: Aquí el aislamiento es total, si me mandáis e-mails contadme cosas que hayáis pasado. Si puedo la próxima vez enviaré una foto.

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